jueves, 13 de marzo de 2014

ÍNDICE

ÍNDICE


EL AUTOR Y SU MADRID

LA MURALLA
Presentación
La muralla de Madrid
La muralla de fuego: El pedernal
Avatares de la muralla: Un poco de historia
Madrid Capital de España
Los restos de la muralla
La reutilización del pedernal
Encuadre cronológico
Encuadre espacial
Madrid y sus otras alternativas
El pedernal: "arquetipo" madrileño
Diálogos de piedra y agua
Capilla del Obispo
San Pedro el Viejo
San Nicolás
San Ginés
Nuestra Señora del Carmen
Monasterio de las Descalzas Reales
San Jerónimo el Real
Monasterio de la Encarnación
Sede de la UGT (Convento de las Arrecogidas)



OTROS PEDERNALES








miércoles, 12 de marzo de 2014

Diálogos de piedra y agua

Para practicar uno de mis deportes favoritos, el ojeo de libros, entré un día del verano pasado en la librería de Hoyo de Manzanares. Durante la revisión de estantes y mesas, un libro llamó mi atención; su rápido hojeo (maravilloso idioma el nuestro, que con solo introducir una consonante que ni suena, se obtiene un nuevo y útil verso) me permitió comprobar que su autor, Ricardo Martín García, había conseguido uno de esos ejemplos  de descripción inteligente apoyada en magníficas fotografías de dos ciudades tan particulares y únicas como Venecia y Toledo, demostrando que en lo morfológico son, en buena medida, el resultado del abrazo de lo más duro, la piedra, y lo más liviano, el agua, y de ahí sacó el autor el título: Diálogos de piedra y agua.  

¿Y por qué llamó mi atención ese título?, pues porque lo conecté en mi cabeza con el primitivo lema de los orígenes de Madrid: Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son..., y desde entonces he estado dándole vueltas a la idea de compartir algunas reflexiones al respecto. Aquí están.

Piedra y agua: Si el agua es equivalente de vida, la piedra viene siendo una compañera fiel del hombre desde los albores de la humanidad, al que ha prestado su fuerza y dureza, para construir sus herramientas y facilitar su existencia.

La geología nos brinda numerosos ejemplos del resultado del abrazo de ambos, unas veces de carácter primordialmente físico y mecánico, y otras en las que la química es predominante, y sin salir de nuestro país encontramos un buen número de ellos, ante los podemos quedarnos boquiabiertos.
Tajo de Ronda,
con su Puente nuevo

Ronda (lugar de nacimiento de mi padre, a quien gustaba recordarnos que nosotros éramos oriundos de ella) y Cuenca son ciudades a las que el diálogo entre piedra y agua ha hermanado. En el primer caso, el Guadalevín y en el segundo, el Júcar y el Huécar, han ido excavando con paciencia las calizas, abriendo profundos abismos, en los que los habitantes de una y otra se vieron obligados a colgar sus casas, despreciando la ley de la gravedad, lo que ahora es celebrado por visitantes de todo el mundo con sus cámaras y demás artilugios multimedia.

Cuenca, con sus Casas colgadas
Es claro que la piedra es la que sale perdiendo en este diálogo porque al no poder moverse tiene que ver, estoicamente, cómo el agua la erosiona, ataca a sus componentes debilitándola, la disuelve parcialmente, la penetra, se hiela, se expande y la rompe, y así siglo tras siglo, milenio tras milenio, periodo tras periodo, aprovechando que la piedra permanece y que el agua se releva de continuo. Parafraseando a Heráclito, se puede decir que una piedra nunca será erosionada dos veces por la misma agua.

Al agua no se le pone nada por medio;  le da lo mismo las calizas y areniscas de las Hoces del Duratón, que los granitos de los Arribes del Duero o las lanchas de la Boca del Asno.
Hoces del Duratón
Arribes del Duero
Boca del Asno













Por cierto, que cada vez que tengo ocasión de asomarme a este rincón del Eresma, para mi tan madrileño como segoviano, me uno de corazón a aquel verso de la guantanemera en el que José Martí proclama que el arroyo de la sierra le complace más que el mar.

Cueva de El Soplao, Cantabria
Geoda de yeso
No es lugar para extenderse en los miles y miles de hermosos ejemplos de los de la erosión del agua, tanto en dentro como fuera de España, en forma de cataratas, cañones, acantilados, desiertos, etc., pero sí lo es para recordar que existen otros llamativos resultados del diálogo entre piedra y agua, cuando la acción predominante es de tipo químico. La disolución de determinados elementos y su posterior deposición da lugar, por ejemplo, a las maravillosas oquedades cubiertas de de estalactitas y estalagmitas, de las que en España tenemos tantos y maravillosas muestras, como la de la Cueva del Soplao, en Cantabria, u otros sorprendentes resultados de la deposición química, como es el caso de la geoda gigante de Pulpi, en Almería, que junto a la andina de Naica, nos dicen de dónde sacaron los creadores de Superman la idea de su coqueto refugio polar.

El Diálogo madrileño
Por apasionantes que sean los ejemplos anteriores, que lo son, nada tiene que ver con la expresión que Madrid ha dado desde sus inicios al diálogo entre el agua y la piedra, personalizada en este caso por el pedernal. Madrid no es testigo de la interacción telúrica del agua sobre el pedernal, que por otra parte sin llegar a ser inmune a tales ataques, resulta altamente resistente a ellos por su homogeneidad física y química, Madrid ha asistido a la connivencia del agua y del pedernal, a su unión libre y mutuamente consentida, para forjar la naturaleza y el carácter de la ciudad y sus habitantes, tal como se recogió con acierto en ese primer lema de su escudo primigenio.

Decir Madrid es decir agua. Sea cual sea la hipótesis sobre el origen de su nombre que salga victoriosa del debate entre los eruditos, es decir, ya sea el mayrit o el magrit árabes, que parecen provenir de magra: cauce de río, como si procede del hispano-visigótico: matrice, que significa matriz o fuente, nos encontramos que el nombre está ligado a las aguas que circulaban por lo que luego se llamó el Arroyo de San Pedro y hoy es la calle de Segovia, y permitieron y aconsejaron el asentamiento de los primeros pobladores en sus laderas, junto a unas fértiles vegas y una caza accesible.

Y del pedernal ¿qué decir de nuevo en este blog, cuando ya he propugnado la idea de que sea un arquetipo surgido del inconsciente colectivo del pueblo madrileño? Desde sus más recónditos pliegues de su historia, el madrileño (ya fuera un carpetano más, un hispano romano, un visigodo, un árabe o un cristiano) ha confiado su seguridad pasiva al pedernal.

Pero además, ambos elementos han ido extendiendo sus redes y relaciones con la historia y la idiosincrasia madrileña a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, nuestro Santo patrón, San Isidro, respira agua por los cuatro costados, y no me refiero al sudor, ya que todos sabemos que el trabajo se lo hacían los ángeles. Él, que ha pasado a los altares como Isidro el Labrador, en sus orígenes lo que fue es un pocero, al parecer muy bueno y gracias a ello ganó fama, confianza y posición con los Vargas. Pero además buena parte de sus milagros están ligados al agua: el paseo acuático de su pura y honesta esposa, María, sobre las aguas del Jarama, a pie enjuto y, sobre todo, el milagroso rescate de Illán caído dentro del pozo, son buena y suficiente muestra de la interacción del agua y nuestro Santo.

Viaje de Amaniel
También son importantes algunas interacciones directas entre el agua y el pedernal, como es el caso de las conducciones de agua, inicialmente, los qanats árabes y posteriormente los viajes como el del Amaniel o del Palacio, que traían las aguas finas y gordas a la población. En estas traídas, suele aparecer el pedernal en sus muros y bóvedas, garantizando la estabilidad y la falta de contaminación de las aguas. Otras muchas de esas conducciones minan el subsuelo madrileño, tal como nos muestra en diversas entradas Mercedes Gómez, en su inigualable blog, Arte en Madrid.

Queda establecido, pues, que en mi opinión el diálogo entre piedra y agua en Madrid, no tomó forma de dominación forzosa del agua erosionando la piedra, ni tampoco de fértil disolución y deposición de nuevas sustancias, sino de matrimonio bien avenido, en el que uno y otra aportaron sus características propias para llegar a una coyunda perfecta, que ha conformado el alma y el sentir de una ciudad. Es una unión que recuerda el tanto monta de Isabel y Fernando, raíz de lo que era, al menos hasta hace unos años, la nación española.

viernes, 31 de enero de 2014

Las Cercas y la Maqueta de Gil de Palacio

En la entrada sobre la Cerca de Felipe IV y Fulano y Mengano recibí un Comentario de Manuel Ávila, amigo de la infancia de los que cada vez quedan menos y no desgraciadamente por  causa de una hipotética desafección, se refería a una foto que en su día insertó ABC de la Maqueta del León Gil de Palacio. Contesté a Manolo, pero me quedé con la copla porque sabía que en la Maqueta estaban bien reproducidas las cercas de Madrid y me emplacé a mi mismo para volver a verla y estudiarla en cuanto tuviera ocasión. La ocasión se ha presentado, la he aprovechado y comparto aquí lo que he obtenido de ella..., que me parece que no es poco.

Vaya por delante mi reconocimiento hacia Gil de Palacio, ese cartógrafo barcelonés, que confeccionó una Maqueta del Madrid de 1830 que es una auténtica joya, razón más que suficiente para que cada vez que me refiera a ella lo haga con mayúscula: La Maqueta. Si en el blog he incluido un agradecimiento expreso a Pedro Texeira, es porque su Topografía estaba más cercana en el tiempo al contenido e intenciones genérico de La Muralla Reciclada que la Maqueta, pero ésta y su autor merecen el agradecimiento sincero de todos cuantos amamos a esta ciudad.

El Museo Municipal de Madrid sigue ahí, esperando su reapertura, según me dicen, para finales de este año, pero eso sí, sirviendo de marco a la Maqueta de Gil de Palacio, a la que me aproximé casi con devoción, tras haber pedido permiso para "echar" algunas fotos, desde luego, sin flash. Una cosa que no entiendo es por qué la Maqueta está al nivel del suelo; es cierto que esto permite la visión de conjunto, pero si estuviera sobre una tarima de unos sesenta centímetros de altura, la panorámica sería similar, y no habría que ponerse en cuclillas para fotografiarla, cosa que a mis años... En cualquier caso, el resultado de mis pesquisas es el siguiente:

Cerca de Felipe IV: La Maqueta permite ver en toda su extensión el tramo de Cerca que limitaba aquel Madrid por el oeste, al que me refiero en la citada entrada de Fulano y Mengano.

A la izquierda, la Cerca hasta la calle del Rosario; a la derecha, el Portillo de Gil Imon
La Cerca serpenteaba confinando los jardines de la finca del Duque de Osuna (tal como lo hace en la actualidad la tapia de la Alameda de Osuna) y, en su continuación, al Convento e Iglesia de San Francisco. A continuación "echaba" el cierre a las calles del Rosario y de San Bernabé, aunque permitía el acceso extramuros gracias al Portillo de Gil Imon. En el final de la calle de San Bernabé se puede ver la tapia del Hospital de la VOT, que según Gil de Palacio, también parece estar integrada por ladrillo y pedernal; hoy es sólo de ladrillo.

- La Cerca de Felipe II (?): En la entrada dedicada al Corralón, propongo que la existencia de su muro norte, compuesto por ladrillo y pedernal se puede explicar por la presencia de un resto de la cerca de Felipe II.

Mientras esperamos la realización de unos análisis para datar los ladrillos, no dejo de intentar obtener información adicional al respecto, y en la Maqueta he encontrado algo que merece al menos un comentario

Caserío en el que hoy está ubicado el Corralón y, en él, el Museo de Artes y Tradiciones Populares

El caserío marcado está limitado, al oeste, por la actual calle de Carlos Arniches, al este, por la Ribera de Curtidores y, al norte, por un trozo de la calle Mira el Río Alta ¡que ya no existe! En efecto, en la actualidad, esta calle termina en la de Carlos Arniches. Cuando nuestro artillero Gil de Palacio confeccionó su Maqueta, es decir, hacia 1830, la calle llegaba hasta el Rastro y aún estaba sin construir el Corralón, hecho que tuvo lugar hacia 1860.

Pues bien, lo que me interesa resaltar es que en el lado norte de ese caserío, limitado por la calle Mira el Río Alta, se puede ver con nitidez una valla, tapia o cerca de cierta altura. Desgraciadamente no he podido ver el lado de esa tapia que dada a la calle y comprobar si Don León la decoró como las cercas (con ladrillo y pedernal), porque la disposición de la Maqueta me lo impidió, pero me parece un dato más en favor de la hipótesis propuesta en favor de la Cerca de Felipe II.

Cuando se construyó el Corralón debió respetarse la valla-tapia-cerca, sin practicar en ella ninguna apertura de puertas o ventanas, de forma tal que el siguiente paso fue construir nuevas casas adosadas a la valla-tapia-cerca, ciegas en su lado sur y abiertas en el norte a la Plaza del Rey, y cortar el trazado anterior de la calle Mira el Río Alta. Encuentro estos datos muy sugerentes .

- La Cuesta de los Ciegos:
Otro de los temas sobre los que he mostrado mis dudas, y que han producido alguna controversia con viejos amigos en los Comentarios, ha sido el de la presencia del pedernal en la Cuesta de los Ciegos.

Construcciones de la Cuesta de los Ciegos, limitadas en su parte inferior por una valla-cerca-tapia
También en este caso la Maqueta me ha arrojado nuevas luces. Como nos muestra Gil de Palacios, hacia 1830, en la Cuesta existía unas construcciones que estaban limitadas en su parte inferior por lienzos de un cerca, a un lado y otro de lo que hoy son las Escalerillas. El resto eran descampados y terraplenes que han sido felizmente  sustituidos por las casas y jardines de Las Vistillas.

En lo que a mi corresponde, doy por satisfecha mi curiosidad sobre el origen del pedernal que existe hacia la mitad de las Cuesta: Derivan, de una u otra forma, de esa valla-tapia-cerca.

Mi sincero agradecimiento al Coronel León Gil de Palacio y su Maqueta.






miércoles, 8 de enero de 2014

Cerca de Felipe IV: Fulano y Mengano

En la entrada correspondiente ya me referí a la utilización del pedernal en la Cerca de Felipe IV, siguiendo la línea general del blog. Quizás lo hice de forma excesivamente escueta, como es la tónica de esa "línea general", luego me enteré, gracias al Foro del viejo Madrid, que en realidad este tramo de Cerca es una reconstrucción del siglo XVIII, a la que la Asociación "Ciudadanía y Patrimonio" trata de rehabilitación poco rigurosa. En esto discrepo de la ACP; ya me gustaría, e imagino que también a la Asociación, que todas las rehabilitaciones que se han hecho y que se harán en Madrid, se aproximen al original como esta lo hace.

Mi excusa para volver a hablar de la Cerca de Felipe IV es haber visionado (parece que es el verbo adecuado) una película española titulada Fulano y Mengano, fechada oficialmente en 1959, aunque otras referencias la ubican en 1956, fecha que, por razones que luego explicaré, me encaja mejor que la anterior. El Director, Joaquín Luis Romero Marchent, fue uno de los creadores del spanish western, y quizás alcanzó su mayor popularidad al dirigir diversos capítulos de Curro Jiménez. El guión de Fulano y Mengano lo compartió con Jesús Franco y con José Suárez Carreño, un mexicano con una biografía bien curiosa; hombre claramente integrado en la izquierda, pero con significativas relaciones con distintos personajes del Régimen, lo que le permitió trabajar durante aquellos años en España, y participar en la "denuncia" de la situación social del País. 

La película muestra un Madrid marginal, con personajes que sobreviven casi milagrosamente a la carencia de lo más elemental, empezando por la comida, pero compartiendo las penurias y apoyándose unos a otros con la solidaridad propia de los desamparados. Los actores protagonistas son un inmejorable Pepe Isbert y unos eficaces Juanjo Menéndez y Julita Martínez. Curiosamente, gracias a la película he recordado uno de los usos y costumbres desaparecidos de la calle madrileña cual era la venta ambulante de corbatas, que seguramente se apoyaba en aquello de que: al hombre de corbata, según se le ve, se le trata.


Fotograma de Fulano y Mengano
Pero lo que que aquí importa es que, junto a los actores, la película tiene otro gran protagonista: Madrid, y mas en concreto la zona de San Francisco el Grande y el ahora tan controvertido Parque de la Cornisa. En efecto, Isbert y Menéndez, tras salir de la cárcel condenados por delitos que no habían cometido, se refugian en una casa con aire de palacete en ruinas, que la acción sitúa al final de la calle del Rosario, en los altos de la Cuesta de las Descargas. Para entrar y salir de esta casa los protagonistas pasan a través de un agujero practicado en una valla de ladrillo que limitaba la calle del Rosario, por el que se puede ver, en varios fotogramas, la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, más conocida como San Francisco el Grande. La ubicación de la tapia de puede apreciar mejor en una instantánea de la época, en la que se puede contemplar el segundo tramo de la calle del Rosario, con los niños jugando al mediodía, según la información que proporcionan las sombras producidas por el sol primaveral o veraniego, dados los vestidos de las niñas.


Fotograma de Fulano y Mengano
Todo esto está bien, pero ¿qué tienen que ver el tema y la película con el blog? Pues muy sencillo, si observamos el fondo de la imagen en la que aparecen Pepe Isbert y Juanjo Menéndez, se puede ver un muro compuesto por nuestros familiares ladrillo cocido y cuarteles de pedernal.

Esta visión se amplia y complementa con otros fotogramas en los que se puede apreciar una largo tramo de muro pedernalicio que entiendo corría en paralelo del borde de la Cuesta de las Descargas. En el fondo se ve la casa ruinosa en la que nuestros personajes viven sus muchas miserias y sus escasas alegrías.


Fotograma de Fulano y Mengano, en el que se aprecia el muro de ladrillo y pedernal, entiendo que orientado al oeste
Imagen tomada del Foro del Viejo Madrid 
Mi conclusión es que ese muro no es otra cosa que el lienzo de la Cerca de Felipe IV que limitaba por el oeste aquel Madrid y que va desapareciendo progresivamente gracias a la corrosiva coincidencia de la acción directa de distintos intereses y la omisión culpable de quienes deberían mirar con criterio por el patrimonio ciudadano. Entiendo que se trata de la continuación del tramo fotografiado en la entrada del Foro del Viejo Madrid, antes citada y que reproduzco aquí.


Cerca de la Casa de Campo
Llegado a este punto me parece oportuno y necesario hacer dos o tres de reflexiones: La primera, es que en el siglo XVII, e inspirados por Gómez de la Mora, se construyeron distintos muros y cercas en Madrid, como es el caso de la Cerca de Felipe IV, la Cerca de la Casa de Campo y creo que la del Retiro, todas ellas con la misma composición de ladrillo y pedernal. La segunda, es que, inevitablemente, todo este pedernal no puede provenir del reciclado de la muralla madrileña, salvo que hubiera tenido una longitud similar a la de la muralla china. Esto ahonda en la crisis que dejé apuntada en La reutilización del pedernal, al constatar que Gómez de la Mora encargaba la compra de pedernal en Coslada, para utilizar en la construcción del Ayuntamiento, constatación que me impidió incluir este bello edificio en mi relación de receptores del pedernal de la muralla (antes o después tendré que revisar el tema de los orígenes de los distintos pedernales). La tercera reflexión, me lleva a reforzar la tesis del pedernal como arquetipo madrileño de la seguridad, ya que todaaquella construcción que tuviera como finalidad marcar límites o proteger algo, se diseñó incorporando el pedernal protector.

No puedo cerrar esta entrada sin dejar constancia de mis vínculos personales con varios elementos del Madrid "protagonista" de Fulano y Mengano. El más importante de todos es, sin duda, el hecho de que mi abuela materna vivía en una casa a la que se accedía por la calle San Bernabé (no recuerdo el número) pero cuyo balcón daba a la calle del Rosario (por cierto, que en una ocasión metí la cabeza entre los barrotes y mi madre tuvo que untarme con jabón  para poder sacarla) Esa casa, como otras varias, fue demolida para abrir la hoy denominada Gran Vía de San Francisco, y mi abuela con mis tíos y primo, realojados en García Noblejas (San Blás) 


Imagen tomada de Madrid sin prisas
He rescatado una imagen de la zona, tomada del blog: Madrid sin prisas, fechada en el año 1927, en la que se puede ver el Convento de San Francisco, que posteriormente se convirtió en cuartel y en los 50 desapareció para continuar la calle Bailén hasta la Puerta de Toledo.


Imagen tomada de Historias Matritenses 
La historia de la apertura de esta Gran Vía está magníficamente recogida en el blog: Historias Matritenses, que nos informa que los primeros proyectos son anteriores a la guerra civil, aunque hasta 1958 no se iniciaron las obras propiamente dichas. Esas Historias matritenses incluyen una imagen, que reproduzco aquí, porque recoge el momento histórico de la primera demolición de una casa de la calle del Rosario, en el citado año de 1958, y porque esa casa que está pasando a mejor vida bien podría ser donde vivía mi abuela, ya que, como esta, no tenía más que una planta.

La Gran Vía tuvo dos o tres nombres antes de existir, pero fue bautizada finalmente, en su inauguración oficial, como Gran Vía de los Reyes Católicos, olvidando los ediles madrileños que ya tenían una calle con ese nombre enlazando Cristo Rey con la Avda. del Arco del Triunfo (inicio de la Carretera de La Coruña) A día de hoy, de esa denominación no queda más recuerdo que el hotel situado en la esquina de la calle del Ángel, con Calatrava (antes calle de los Santos) La placa que testimoniaba la
inauguración de la Avenida ha sido "removida" con ocasión de unas obras de mantenimiento, como lo prueba la foto tomada sólo hace unos días, cuando decidí redactar esta entrada.

No obstante, he conseguido una imagen de la placa cuyo texto demuestra que el nombre elegido en su momento no fue casual, sino muy adecuado, en opinión de los entonces responsables;  la fecha de la inauguración, el "inaugurador" y la dedicatoria a los egregios monarcas creadores de la indestructible unidad de España, me llevan a pensar que esta placa no volverá a su sitio, y está por ver si va a algún almacén o sencillamente es destruida. Veremos.

Por último, compartir mi duda sobre la fecha de realización de la película: Es muy posible que se estrenara en 1959, pero entiendo que el rodaje debió ser cosa de 1956 o así, ya que no parece que la zona estuviera alterada por algo tan traumático  y evidente como la apertura de la gran Vía, que como he dicho se inició en 1958.

ACTUALIZACIÓN 10.01.2014
Mi hermana me informa que, en efecto, la primera casa que se derribó, momento histórico recogido en la imagen, era la de nuestra abuela. Al parecer ella se acercó a presenciar el evento, bien triste para nosotros.

También quiero utilizar esta Actualización para recordar que en el lugar donde hoy está ubicado el mencionado Hotel de los Reyes Católicos, durante mi infancia estuvo el cine San Francisco que, junto al Castilla, situado en Angosta de los Mancebos, eran los dos "palacios de las pipas" del barrio. Por alguna razón que no recuerdo a mi me caía mejor el "Casti" que el "Sanfran", que era como les llamábamos.

Ver también, Las Cercas y la Maqueta de Gil de Palacio







lunes, 2 de diciembre de 2013

El pedernal: "arquetipo" madrileño

Cuando estaba confeccionando la entrada dedicada al Corralón y los presuntos restos de la Cerca de Felipe II, tuve una percepción sobre la motivación profunda del uso reiterado del pedernal en Madrid, que entiendo puedo y debo compartir con quienes tienen la gentileza de visitar este blog

Mi conclusión personal es que el pedernal forma parte de lo que me atrevo a llamar el "inconsciente colectivo" madrileño y que se convirtió durante siglos en el "arquetipo" de la seguridad, para los habitantes de Madrid. Me consta que cuando Jung desarrolló estos conceptos los refería al conjunto de la humanidad (o al menos al mundo occidental) y con carácter atemporal, pero estimo que es lícito utilizar dichos conceptos reduciendo el marco humano a los habitantes de Madrid, y el temporal, a unos  seis siglos.

¿Cómo he llegado a esta peregrina conclusión?, pues haciendo una lectura en diagonal de lo que ya llevo incorporado en el blog

-Todo empezaría cuando los carpetanos que se instalaron en el cerro del Alcázar utilizaron, como era habitual en ellos, el pedernal en el zócalo de sus casas y eventualmente en algún muro de carácter defensivo, porque conocían desde antiguo las nobles cualidades de este material.

-Podría continuar con sucesivos  refuerzos defensivos en tiempos de hispano-cristianos y visigodos, seguramente no muy importantes pero suficientes para dos hechos fundamentales en el devenir de Madrid: El primero, que el emplazamiento llamara la atención del emir Muhammad I  y decidiera que era adecuado para construir sobre él  una fortaleza (un hisn) con su medina; El segundo, que uno de sus lienzos fuera elegido por los cristianos para esconder la imagen de la Virgen, y dar así pie a la hermosa tradición de La Almudena. Es decir, que los cristianos madrileños, que aún no sabían que lo eran, y que impetrarían el auxilio de la Virgen ante la invasión musulmana, decidieron confiar a la muralla de pedernal la protección de su Protectora.

-Continuó, sin ningún genero de dudas, con la construcción de la muralla árabe que defendía la fortaleza, no sólo de los cristianos "reconquistadores", sino también de los "hermanos musulmanes" del reino de Toledo. Los cristianos, refugiados en el cerro de las Vistillas y en San Andrés, serían testigos de cómo la muralla de pedernal resistía, con gallardía y eficacia, los sucesivos ataques de unos y otros. 

-Cuando las huestes de Alfonso VI, con los segovianos en avanzadilla, penetraron en Magerit, tal vez por la Xagra, desplazaron a los musulmanes a las Vistillas y la Morería, mientras que ellos se acogieron al abrigo de la muralla, que no tardaron mucho en reforzar y ampliar, para abarcar nuevas áreas urbanas. Instalados allí pudieron comprobar las virtudes del pedernal al soportar los sucesivos cercos de Aben Yusuf.

Y ahí estaban, los ya madrileños de los siglos XIII y XIV, tan orgullosos de su muralla y su pedernal, que decidieron utilizarlo como "insignia y blasón", junto con la abundante y purísima agua de sus numerosos manantiales y fuentes.


Me resulta fácil imaginármelos asomándose  a las "vistas de San Francisco" para contemplar un paisaje como el que magníficamente recreó Pierre Schild, mediado el siglo XX (me encanta el detalle de los dos frailes franciscanos asomados a la Cuesta de los Ciegos)

Estarían tan ufanos con su muralla como hoy lo están, justamente, los abulenses, los lucenses o los toledanos. 

Para cuando cesaron las guerras con musulmanes y con otros cristianos (recordemos a Isabel y a la Beltraneja) y la muralla perdió su función defensiva, los habitantes de lo que luego ha venido a ser Madrid llevaban no menos de seiscientos años pasando de padres a hijos, de generación en generación, la idea de que el pedernal era el símbolo de la seguridad; seiscientos años hablando en los púlpitos y en la calle, de la Virgen de la Almudena (a los efectos de la tesis que propongo poco importa lo que haya en ello de leyenda, ya que lo importante es lo que creyera el pueblo); seiscientos años (o así) presumiendo de los muros de fuego; etc. Con todo ello, ¿resulta muy fantasioso presuponer que se creó un inconsciente colectivo en el pueblo madrileño, que  identificó al pedernal como su arquetipo de seguridad?
  
Con estos antecedentes, cuando Madrid hubo de expandirse para arrostrar sus nuevas responsabilidades como capital de las españas, sus mandatarios tuvieron que hacer frente a dos tareas: por un lado, de derribar la muralla que estorbaba y, por otro, autorizar e impulsar la construcción de nuevos edificios, palacios, iglesias, conventos, etc..., y ahí es cuando surge la necesidad y conveniencia de proceder al reciclado del pedernal que satisfacía simultáneamente dos objetivos: uno, utilizar un material noble que estaba a mano y, otro, incorporar a las principales fachadas de toda la ciudad (de entonces) una nota de nobleza y seguridad, que materializaba el arquetipo madrileño, configurado colectivamente en los siglos anteriores.

Claro está, donde la incorporación del pedernal salvador es paradigmática es en las cercas, herederas naturales de la muralla, y de ahí que, como dije al principio, al hablar de la presunta Cerca de Felipe II, saltara la correspondiente tecla en mi cabeza.

Si todo lo dicho es así, aquel que visite el "Madrid de los Austrias" y contemple con agrado los edificios con "el popular ladrillo y el señorial granito (pedernal) de la sillería, ambos coronados por la majestad real de la pizarra" (como decía D'Ors) si tiene un fino oído, y alguna sensibilidad, podrá percibir que el pedernal le está diciendo: 

"puedes estar tranquilo; estás seguro bajo mi protección


domingo, 1 de diciembre de 2013

Encuadre espacial

Siguiendo una lógica similar a la del Encuadre cronológico me ha parecido oportuno y útil incluir un gráfico en el que se identifica la ubicación de los edificios y otras aplicaciones en los que, presuntamente, se ha reutilizado el pedernal  de la muralla.

Sobre la imagen de Google Maps del centro de Madrid he situado los siguientes elementos.

  • El trazado de la Muralla Árabe (línea azul más clara)
  • El trazado de la Muralla Cristiana (línea azul)
  • Los Edificios Religiosos, en origen (en amarillo)
  • Los Palacios y Edificios Públicos (en verde)
  • Los Otros Usos Urbanos (en rojo)

También he incluido la presunta ubicación del Monasterio de Sta. Mª del Paso, en las cercanías del río (en naranja) trasladado, en su momento, al Prado para convertirse en San Jerónimo el Real.

Mis limitaciones informáticas no me han permitido compaginar los tamaños de la letra (legible) con el de la página del blog, pero estimo que el solape no impide al comprensión  de la imagen.




miércoles, 30 de octubre de 2013

Museo de Artes y Tradiciones Populares: El Corralón

Mercedes Gómez tuvo la gentileza de anunciarnos, a los que seguimos su magnífico Arte de Madrid, que el día 21 de octubre Francisco Pol nos iba a hablar sobre la "manzana de Cascorro", en el Museo de Artes y Tradiciones Populares  que la UAM tiene instalado en El Corralón, edificio magníficamente rehabilitado por el Ayuntamiento, de la mano del arquitecto Jaime Lorenzo.

Mezcla de pedernal, ladrillo desgastado y ladrillo nuevo
La charla y el coloquio que la siguió resultaron interesantes y edificantes (esto parece lógico tratándose de la rehabilitación de edificios) pero con todo, no fue esto lo que llamó poderosamente mi atención, sino algo que vi en mi visita al Corralón, que debo confesar no conocía con anterioridad. En el rápido recorrido que hice por el Museo, antes de iniciarse la conferencia, me encontré con la sorpresa de la existencia de un muro, en concreto el situado en el lado norte del edificio, compuesto por ladrillo. pero que contiene cuarteles de pedernal. ¡Sí, de nuevo, el pedernal que me persigue! (¿O será al revés?)


Zócalo de pedernal
La aparición del pedernal no es homogénea. Una parte ejerce una función estructural, al estar utilizado en el zócalo, tal como ha venido siendo habitual desde los carpetanos, mientras que otra parte tiene una función ornamental, que es el nexo de unión de la mayoría de las entradas de este blog.  En este caso, predomina su inclusión en cuarteles rectangulares, casi cuadrados. Por su parte, la mayor parte del ladrillo ha sido renovado, aunque hay distintas zonas en las que se puede ver el ladrillo original, de mayor dimensión que el nuevo y muy desgastado.

Cuarterones de pedernal entre ladrillo nuevo
Lo primero que se puede afirmar es que esta estructura no coincide exactamente con ninguna otra de las que se han descrito en el blog, lo que se puede ser debido, bien a diferencias cronológicas, bien a diferencias estéticas, o lo que parece más lógico, a una combinación de ambas. Es evidente que en la gran mayoría de usos del pedernal y el ladrillo en el "estilo austria", fueron los criterios estéticos los que llevaron a ordenar  su disposición relativa.
(En breve plazo, espero abrir una entrada específicamente dedicada a este tema)


Muestra de muro oeste, todo él de ladrillo nuevo
Dicho esto, procede ahora hacer una consideración sobre la estructura del Corralón: este muro de ladrillo, con cuarterones de pedernal es único. En efecto, ni en el muro este, que limita el fondo del Corralón, ni en el muro sur, vuelve a aparecer el pedernal; en este caso, es decir, el muro opuesto al que estamos considerando, es de ladrillo "moderno", como el utilizado para rehabilitar parte del muro norte.

A  partir de aquí resulta lícito e incluso inevitable, preguntarse qué hace ahí este muro singular conteniendo pedernal y por qué no lo tienen los otros dos muros que limitan El Corralón. También es lógico preguntarse si la construcción de una sencilla corrala, allá por 1860, que iba a dedicarse alojar una casa de postas y unas humildes viviendas, exigía un "pedazo de muro" como este, cuando habría sido suficiente con un muro de ladrillo, como el del norte.

Pues después de darle algunas vueltas, tengo una contestación a esas preguntas: ¡ese muro estaba ahí, porque formaba parte de la Cerca de Felipe II o quizás de la Cerca del Arrabal! Hala, ya lo he dicho (escrito) y ahora toca argumentarlo.

¿Qué se sabe de la Cerca de Felipe II,  de la que poco o nada queda (quizás lo del Senado y lo del número 72 de la calle Toledo)?, pues que el Rey mandó construirla allá por 1566, por lo que debe suponerse que la Cerca existió..., aunque en Madrid todo es posible. Se supone que, partiendo de la calle de Don Pedro, bajaba por la calle de las Aguas, y atravesaba la Carrera de San Francisco y la calle de Toledo, a la altura más o menos de la Fuentecilla.(1)

Según el Plano de De Witt, fechado unos 60 años después de la orden de Felipe II, el caserío de Madrid, por el sur, terminaba prácticamente en la que hoy es la calle de Mira el Río Alta; al final de esta calle, cruzada la que se llamó del Peñón (hoy Carlos Arniches) se pueden apreciar tapias, muros o cercas. ¿ Es muy arriesgado o ilusorio pensar que fueran restos de la Cerca del Rey? En el Texeira y planos posteriores, la zona está cubierta de casonas hasta hoy, donde se puede reconocer el trazado trapezoidal del Corralón.

Imagen tomada de la página de GEASYT, S.L.
La Cerca estaría compuesta por ladrillo y pedernal, como luego lo estuvo la de Felipe IV. Como es lógico, la Cerca estuvo a la intemperie, soportando las inclemencias del tiempo y de ahí el desgaste que muestra buena parte del ladrillo cocido. Cuando la expansión del caserío madrileño desbordó la Cerca, esta sería derribada en su mayor parte, pero algún trozo de lienzo, como el que nos ocupa sería aprovechado como pared medianera de las nuevas construcciones y respetado en las sucesivas transformaciones por su evidente utilidad.

Existe un argumento adicional en favor de la hipótesis de la Cerca: en la cuidadosa rehabilitación del edificio, los arquitectos dejaron expedita esta pared lo que demuestra bien a las claras que se automantiene, como corresponde a una estructura que nació para estar aislada y no como integrante de una estructura compleja.

En conclusión, cuando Felipe II ordenó la construcción de una nueva Cerca, que supliera a la anterior del Arrabal, los alarifes de la época la levantaron utilizando ladrillo cocido y pedernal reciclado de la muralla. La Cerca fue perdiendo su utilidad y de ella sólo sobrevivirían determinados trozos de lienzo, que fueron usados para apoyar las nuevas viviendas. Hacia 1860, se adosó a un lienzo de Cerca una Corrala que, tras su degradación por el uso y el tiempo, y ya en el siglo XXI ha sido rehabilitada para alojar el Museo de Artes y Tradiciones Populares, que ahora se vería aún más revalorizado de confirmarse que su pared norte formó parte de la Cerca de Felipe II. 

Puesto al habla con Carmen Gallardo, Profesora de la UAM y Delegada para el Museo, hemos constatado que, de momento, en la documentación disponible sobre la rehabilitación del Corralón no hay referencias explícitas al  muro que antes he tratado de "excesivo". Ha mostrado el lógico interés en corroborar o, en su caso, desestimar mi hipótesis, lo que pasará por consultas detalladas a los responsables de la rehabilitación y, en su caso, por la datación por termoluminiscencia de los dos tipos de ladrillo cocidos que integran el muro.
Habrá que esperar y ver. Seguiremos informando.

(1) http://artedemadrid.wordpress.com/2013/03/12/la-calle-de-toledo-y-la-cerca-de-felipe-ii/

Ver también, Las Cercas y la Maqueta de Gil de Palacio