lunes, 10 de diciembre de 2012

Palacio de la Vera

Brujuleando por los alrededores del Centro de Mayores “Antón Martín”, al otro lado de la Calle de la Magdalena, en el número 20 de la calle de los Relatores, me encontré con otra casa-palacio cuya fachada está compuesta de pedernal y ladrillo, como debe ser.
El edificio ha sido recientemente rehabilitado por Estudio de Arquitectos Urbex, con gran cuidado y acierto, creando una Comunidad de vecinos y alojando en sus bajos un par de restaurantes, uno de ellos, ecológico.
Como es lógico y habitual en mí, he tratado de averiguar algo sobre la historia del edificio, ya que no tengo vinculación personal alguna con él y los escasos intentos realizados al respecto me ha llenado de confusión y desconcierto.
Según el blog arquitectura de Miguel de Guzmán, titulado: “imagensubliminal.com”, los arquitectos buscaron referencias históricas y encontraron en el Archivo de Protocolos que el edificio: “perteneció al Marques de la Vera y Doña Manuela Antonia de la Ysequilla su mujer, fue de Juan de Pinedo quién la privilegió sin carga el 18 de mayo de 1615.” Sin tener certeza alguna, los arquitectos autores del proyecto consideran que esta casa debió construirse al establecerse la Corte en Madrid, perteneciendo probablemente a algún noble con posible función de relator en la corte. A continuación se afirma que a lo largo de los años la casa ha sido, entre otros usos, convento, casa del pueblo y, recientemente, academia de baile e imprenta.
Consultada la genealogía del Marquesado de la Vera, resulta que la creó Felipe V en 1724 y no aparece el nombre de Dª Manuela de la Ysequilla por parte alguna. En cualquier caso, la cita precisa que en 1615 había pasado a ser propiedad de Juan de Pinedo.
En “La vida cotidiana de los regidores madrileños de la segunda mitad del siglo XVI”, de Ana Guerrero Mayllo[1] aparece una referencia a alguien llamado Juan de Pinedo que podría corresponder a ese propietario. La autora dice que:
Los oficios acapararon, asimismo, elevadas sumas de dinero no sólo por el prestigio social que conllevaban o por la capacidad política que deparaban a sus titulares, sino incluso porque podían ser enajenados o arrendados, obteniendo así en el primer caso, unos ingresos fijos y, en el segundo, una revalorización del capital invertido, dada la cotización que alcanzan por la fuerte demanda existente en la época. … Esto explica que Juan Pinedo solicite de Juan Fernández un préstamo de 837.500 maravedíes al interés habitual, para comprar la regiduría de Gabriel Oviedo, a la sazón cuñado del edil Fernández…”
Parece aceptable que un personaje como este Juan de Pinedo accediera a la propiedad del edificio, allá por 1615.
En el plano de Texeira aparece un edificio no identificado, al lado de una torre que da a la plaza de Relatores. El edificio está asignado a Don Juan de Alvear, que podría ser algo tan importante como: Contador de Rentas Reales y Veedor y Contador de la Casa y Sitio Real del Buen Retiro, empleo que parece justificar, como en el caso de juan de Pinedo, la propiedad del edificio.
Hay otra referencia a la Casa-Palacio, encontrada en página: http://www.estanciasconarte.com, según la cual: “La grandiosidad y el esplendor caracterizan la Casa-Palacio de la Vera, que data de 1605, situada entre la calle Atocha y la Plaza de Tirso de Molina. En sus comienzos, fue utilizado como convento conservando en su interior una cúpula totalmente restaurada donde se situaba la capilla. En 1615 pasó a ser residencia del Marqués de la Vera”. La finalidad comercial de esta página la exime del rigor cronológico, ya que como ha quedado apuntado, el tal marquesado no se creó hasta 1724.
En cualquier caso, es evidente que de lo distintos dueños que haya podido tener el edificio el único que ha dejado recuerdo es el del Marqués de la Vera y de que en algún momento, seguramente el inicial, fue uno de los innumerables conventos con los que contó la Corte.
Y ahora hay que hablar del pedernal presuntamente reciclado de la muralla. La reseña del blog de arquitectura antes mencionado dice que: “En el exterior, al picar el revoco del siglo XIX, apareció la fachada original del siglo XVI-XVII, de ladrillo llagueado y pedernal”, cosa que seguramente seguirá sucediendo al levantar otros tantos revocos construidos en siglos, esos, dejando al descubiertos fachadas como la de esta Casa-Palacio-Convento, con ese zócalo y esos cuarterones que tan familiares son en los conventos, iglesias y casas recogidos en el blog.

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